La violencia tiene un efecto paralizante que agrava la crisis

Un médico que pidió guardar su identidad en el anonimato relató a este Diario para un informe publicado el reciente domingo, que ha optado por usar chaleco antibalas y salir con resguardo policial para atender a pacientes. El profesional labora en la provincia de Esmeraldas, una de las zonas del país en que la violencia se ha desatado con mayor fuerza en los últimos años.

El caso puede parecer extremo, pero refleja cómo las acciones delincuenciales están cambiando la vida cotidiana en Ecuador, lo que a la larga afecta a muchas actividades. Los propios habitantes de la llamada ‘Provincia Verde’ hablan del efecto negativo que tienen en el turismo el incremento de homicidios y robos cometidos incluso en lugares de alojamiento considerados en términos generales como exclusivos y seguros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.